Dentro del marco de La Salle Barcelona Campus Barcelona-URL, de la Universidad Ramón Llull, los pasados 12 al 14 de Mayo, tuvieron lugar las jornadas “Young x Tech” organizadas por el equipo de Technova Young.

La actividad consistió en la búsqueda y desarrollo de soluciones a retos que actualmente están afrontando una serie de ONG’s  como parte de su misión.

En concreto se formaron 6 grupos de trabajo compuestos por 3 alumnos de distintas disciplinas de La Salle, conjuntamente con 1 o 2 profesionales de las empresas colaboradoras y 1 miembro de la ONG. Los retos propuestos por las ONG’s perseguían diferentes objetivos alineados con las actividades de cada una de ellas: educación, acciones socio caritativas, orientación sociolaboral, microdonaciones,  transformación de las necesidades de la sociedad, eficiencia energética o reducción del despilfarro alimentario. Las organizaciones que lanzaron el reto fueron: Cáritas, Fundació Comptal, Teaming, Social Business City Barcelona, Cupra y Espigoladors.

Tuve el placer de asistir a una de las jornadas y compartir mis experiencias y transmitir mis opiniones en dos de los equipos. Concretamente los de Espigoladors y Cupra.

Espigoladors, tenía como misión la reducción o minimización del desperdicio de los alimentos, especialmente los frescos o con fechas de caducidad, evitando que los consumidores, simplemente los tiraran a la basura. Aunque su objetivo era claro, sus iniciativas inicialmente estaban focalizadas al consumidor privado, pero sus costes de comunicación y en especial la complejidad logística eran extremadamente altos e inasumibles. Después de un constructivo debate y algunas sugerencias, decidieron abrir una segunda vía de captación de los alimentos a otro publico objetivo, el B2B, menos masivo, pero con mayor nivel de captación del producto que iba a perecer; eventos, hoteles, congresos, ferias …etc.

Mediante método Canvas, desplegaron su modelo de negocio hacia los 2 públicos objetivo. El medio de comunicación y venta era a través de un sistema de pujas mediante una App, en el que los potenciales compradores pudieran adquirir los productos a un precio sensiblemente inferior al habitual para ellos.

De esa forma, financiaban los costes de recogida de los alimentos y su distribución a las personas en situación de vulnerabilidad y mas necesitadas, que habitualmente están amparadas por organizaciones que contribuyen a ese bien social.

El reto que asumía Cupra, era el de la reforestación de bosques, modelos de prevención de incendios y otras actividades relacionadas con el efecto terapéutico de los bosques con un enfoque social y sostenible. El modelo de negocio que proponía Cupra para solucionar el problema de la reforestación estaba basado en la utilización de la Inteligencia Artificial en Drones. Todo el proceso de hacer llegar las semillas para reforestar bosques quemados se realizaría con una flota de este tipo de aeronaves.

De igual forma, estás máquinas serían las encargadas de sustituir al hombre en las tareas de prevención o cercado de incendios, suministrando desde el aire los productos y herramientas necesarios, y que en la actualidad están siendo transportados por personas, con gran riesgo para su vida.

Las fuentes de financiación del plan, se basaban en la propia de Cupra y en apelar a la Responsabilidad Social Corporativa de aquellas empresas que habían generado negocio o lo estaban realizando con la utilización de la madera extraída de los bosques, como primera materia. Mi sugerencia fue que si después de realizar el plan financiero de viabilidad de la propuesta, se dirigieran a las empresas e instituciones que ya tuvieran internamente desarrollados programas de RSC y obtuvieran palancas en las Administraciones Publicas u otras ONG’s como WWF España – Adena.

La mayor barrera de entrada para ese innovador proyecto, es la inexistencia de regulación legislativa del espacio aéreo, con la llegada de los Drones como aeronave. A pesar de que su uso supondría un avance importantísimo en el aumento de la productividad en la realización de este tipo de tareas, y también en la prevención y actuación ante determinadas catástrofes, como los incendios forestales.

En ambos casos, los integrantes de los retos utilizaban las nuevas tecnologías como base para el desarrollo de sus modelos de negocio; pero en contrapartida, aunque son excelentes e innovadoras ideas, éstas requieren un cierto recorrido temporal, un importante nivel de financiación y grandes dosis de comunicación y evangelización dentro de nuestra sociedad actual.

Quedé gratamente sorprendido del entusiasmo, convicción y metodología, con la que los componentes de ambos equipos, debatían sobre cada una de las ideas, estrategias y tácticas a utilizar, para llevar al éxito cada uno de sus retos.

Fue una enriquecedora experiencia, en el que el concepto del Reverse Mentoring estuvo presente durante gran parte de las sesiones.

Ramon Vidal