Por Jordi Vilá.

 

Porque existe un después y, de no ser así, como dice una colega colombiana, “si llega la muerte que me pille viviendo”
Después tengo la esperanza de que esta situación actual haya calado de tal manera que signifique una transformación que, de algún modo, la “normalidad”, sea otra y es que, parafraseando a Saint-Exupéry, “lo esencial es invisible a los ojos”
Vamos por partes, España es un país que tenía en 2019 una tasa de teletrabajo del orden del 3% según Eurostat, hoy algunos medios lo cifran en cotas superiores al 60%, aquí las organizaciones han podido comprobar como esta opción es posible, aunque habrá que actuar sobre una cultura arcaica en este aspecto.
Ha habido instituciones universitarias capaces de adaptar en tiempo record sus temáticas a la virtualidad, consiguiendo ratios de conexión por encima del 80%, como en el caso de EAE BS, una respuesta ágil por parte de la dirección y una predisposición por parte de los claustros lo hizo posible.
Las consecuencias de la actuación del hombre en el clima han quedado patentes, distintos estudios muestran una reducción a niveles de hace 30 años en el agujero de la capa de ozono en el polo Sur, estamos demostrando que es posible un mundo más limpio.
Los recortes sanitarios en España fueron del orden de 10.000 millones de euros en 2012-2013, en torno al 10%, se recortó en lo esencial y los resultados son los que sufrimos en la actualidad, es de prever que esto se revierta y consideremos al sector sanitario un sector clave.
En la ciudadanía tomamos conciencia de la baja calidad política del país, donde parece no existir la posibilidad de ir todos a una, ni tan siquiera cuando el enemigo es común, llegando al extremo de mentir descaradamente o manipular imágenes, datos, etc.
Vamos viendo como cada puesto de trabajo es imprescindible, en caso contrario no existiría y, así, podemos agradecer a las cajeras y personal de los supermercados y tiendas de alimentación su coraje y valentía, como a los servicios de limpieza, transporte colectivo, etc.
Me da la impresión de que en “ese después”, se nos quitará la tontería, seremos más conscientes de nuestra vulnerabilidad y de la fuerza de la unión, tendremos mayor conciencia de lo que realmente importa y sabremos apreciar esos pequeños detalles que nuestra cotidianidad obviaba hasta ahora.
No se puede negar que el golpe ha sido fuerte, la perdida de una vida es ya de por sí una tragedia, la economía global quedará resentida, aunque quizás y solo quizás el estado anterior no era más que una alucinación y, todo y así, vamos a salir reforzados.
¿Cuál está siendo tu aprendizaje en esta pandemia?

jvila@koakura.com