Por Pedro Valladolid.

 

Estarás de acuerdo conmigo en que el impacto del coronavirus en el modo de vida que actualmente conocemos está cambiando y revolucionando las relaciones comerciales y los resultados empresariales.
Cancelación de ferias, exposiciones y eventos deportivos, descalabro de las bolsas mundiales, caída en picado de los precios del petróleo, millones de personas aisladas, empresas sin actividad y departamentos cerrados para evitar el contagio, distancia de seguridad de 1 metro entre las personas…
La cercanía en la comunicación, que es el pilar fundamental de las relaciones humanas, sociales y empresariales, comienza a tambalearse (todos hemos visto como evita estrechar la mano a la canciller Angela Merkel un ministro de su gabinete por temor a la epidemia).
¿Es este el momento de comenzar a repensar, evolucionar, incluso revolucionar nuestro modelo de negocio?
Por supuesto que esta crisis remitirá, aunque habrá un antes y un después en las relaciones sociales, laborales y profesionales. ¿En qué medida afectará a las relaciones con nuestros trabajadores?. ¿En qué medida afectará a las relaciones habituales con nuestros proveedores?.
Y, ¡no menos importante!, ¿En qué medida afectará a las relaciones con clientes actuales y futuros?
La tecnología está a nuestra disposición y no requiere grandes inversiones, los cambios necesarios deben darse en nuestras creencias, para rediseñar procesos internos, que, por otro lado, pueden tener efectos económicos y sociales muy provechosos y lucrativos.
Es una oportunidad para pivotar hacia el teletrabajo como modo de conciliar vida familiar y laboral. Es una oportunidad para retener y desarrollar talento, porque todos queremos trabajar en empresas que miran hacia el futuro y no hacia el pasado. Es una oportunidad para rentabilizar costes en la empresa (menos costes de suministros, electricidad, arrendamiento de oficinas, mobiliario…). Es una oportunidad para optimizar el tiempo y el coste de nuestra red comercial (menos tiempo en desplazamientos, vehículo de empresa, invitaciones…)
Esta epidemia remitirá, nos habrá cogido “con el paso cambiado”, volveremos a nuestra rutina, y el efecto pernicioso que tenga en los resultados estará justificado por su imprevisibilidad. (Total, ya hemos pasado por la peste porcina, la gripe aviar, la gripe asiática, el ébola…-cada una un poco peor que la anterior)
Pero… ¿qué pasa si la siguiente es más virulenta? ¿Nos adaptamos? ¿Tomamos medidas? ¿Nos preparamos? ¿o seguimos responsabilizando al azar o a lo inesperado?
En un análisis DAFO, la situación actual no se habría definido ni siquiera como una Amenaza por inesperado, ¡Ahora ya Sí puede convertirse en Amenaza!, pero también en OPORTUNIDAD para que desarrollemos nuestro talento corporativo, y tener una VENTAJA COMPETITIVA sobre la competencia.
¿Qué gano si “reinvento” mi empresa y tengo un plan “B” que me permita seguir siendo productivo?
Este es el mejor momento para diseñar la empresa que, quizá en 5 años, debas tener porque las circunstancias lo exijan, y redefinir el organigrama de la empresa, las funciones de cada puesto, protocolos y procesos de trabajo, canales de comunicación con trabajadores, clientes y proveedores.
¿La parte más difícil? Olvidarte de cómo se ha hecho siempre y comenzar a pensar lateralmente.

pedro@pedrovalladolid.com