Por Teresa Guillén.

 

Si hay algo que nos ha pillado por sorpresa, ha sido el Covid-19. Nadie se podía imaginar hace apenas unas semanas cómo nuestras vidas iban a cambiar de forma inminente y radical.
Quienes trabajamos con comercio internacional nos planteamos cómo minimizar el impacto de esta situación para todos nuestros clientes.
Según las últimas estimaciones de la UNCTAD, la epidemia de Covid-19 causará una presión a la baja sobre la inversión extranjera directa entre -5% y -15%, principalmente a causa del aplazamiento de esta. Según el último informe de la consultora McKinsey sobre el impacto económico del virus, podrían desarrollarse tres escenarios económicos generales: una recuperación rápida, una desaceleración global y una recesión impulsada por una pandemia.
Pese a todo, teniendo en cuenta el rápido repunte de la producción y el transporte en China, las empresarias no debemos esperar a que finalice la crisis para planificar la recuperación.
Las empresas que trabajan con interrupciones de demanda a menudo tienen éxito porque invierten en sus segmentos principales de clientes y anticipan sus comportamientos. En China, por ejemplo, aunque la demanda de los consumidores ha disminuido, no ha desaparecido: las personas han cambiado drásticamente hacia la compra en línea de todo tipo de bienes, incluidos los alimentos y la entrega de productos.
Si los gobiernos obligan a la población a encerrarse en casa, el comportamiento del consumidor se dirigirá al canal online. En estos días, incluso el gigante Amazon, se ve beneficiado con la Compra Online de su amplio catálogo de productos en alimentación y bebidas debida a la saturación de otras grandes cadenas de supermercados que han se han visto sobrepasados con sus repartos a domicilio.
Las empresarias debemos invertir en línea como parte de nuestro impulso para la distribución omnicanal. Es probable que las preferencias cambiantes de los clientes no vuelvan a las normas previas al brote.
Ante esta crisis, lo más importante es proteger nuestra marca y buscar alternativas para fidelizar a nuestros clientes proporcionándoles facilidades y ayuda ante los problemas que puedan surgir entre cliente y empresa. Es importante ofrecer mensajes de confianza y ser más flexibles que nunca tomando en cuenta la excepcionalidad de la situación, ofreciendo soluciones y reajustando nuestras políticas.
Afortunadamente, teletrabajar y exportar sigue siendo posible hoy en día gracias a la tecnología a nuestro alcance. Más que nunca, la repuesta se encuentra en el Marketing Digital, en el qué debemos seguir invirtiendo y esforzándonos sin tener en cuenta por un momento que la situación que estamos viviendo es estacional y remitirá, es decir, que tenemos que ver más allá.
Las circunstancias nos están poniendo a prueba y debemos demostrar que las mujeres podemos ganar flexibilidad, ya sea ofreciendo posibilidades de teletrabajo; conciliación familiar; videoconferencias… En resumen, amoldarnos y ser tolerantes nos conllevará, seguro, obtener mejores resultados personales y profesionales.

teresa.guillen@mujerexportadora.com